LLEGÓ LA HORA DE ELEGIR A LOS MEJORES

Por: Jorge Arturo Bravo El Despertador del Sur

Cuando estamos a un día para llegar a las urnas, el domingo 8 de marzo, y decidir con nuestro voto la conformación del próximo Congreso de la República, esperamos que sea un voto a conciencia, un voto de opinión, no el resultado del cambalache de nuestra conciencia, “por un plato de lentejas”, solo así podremos tener un Congreso transparente, pujante y trabajador por el progreso del pueblo de colombiano.

Dios quiera que nuestra propia convicción, en los cuatro puntos cardinales de la geografía nariñense especialmente, permita que lleguen, tanto a la Cámara de Representantes como al Senado de la Republica, personas que, por su sapiencia, ética, verdadero compromiso y liderazgo, puedan trabajar por el progreso material, intelectual, y cultural de nuestro querido Departamento.

Es grande la gama de candidatos, hombres y mujeres que aspiran por nuestro departamento, a llegar al otrora sagrado recinto, donde verdaderamente se legislaba por el bienestar del pueblo colombiano, del pueblo nariñense, un congreso que lastimosamente, en los últimos lustros, década quizá, por esa mala decisión de nosotros, los votantes. decayó notoriamente, pues se perdió ese verdadero significado que tenía.

Pero está en nuestras manos, en nuestra conciencia, hacer del próximo Congreso de la República, como ya lo dijimos, un Congreso transparente, honesto, responsable y comprometido con su pueblo; elijamos pues, congresistas con alto carisma de liderazgo, que no se les resquebraje la voz para defender nuestros intereses, y para eso es necesario abrir muy bien los ojos y a conciencia, elijamos a los mejores.

Retumbarán, estoy seguro, los sagrados recintos del Congreso, cuando con elocuencia, con fogosidad, y de manera indómita y fustigante, “sin que se le meta el diablo al bolsillo”, nuestros congresistas defiendan al pueblo nariñense; esa clase de congresistas son las que elegiremos el próximo domingo, y si los hacemos así, no tendremos después de qué arrepentirnos.