¿Y QUIÉN SE ACUERDA DE ILDEFONSO DIAZ DEL CASTILLO?

Por: Jorge Arturo Bravo EL DESPERTADOR DEL SUR         

Un hecho que siempre nos ha caracterizado a los pastusos, en todos sus estamentos sociales, sin lugar a dudas, es que somos de memoria frágil y por eso nos olvidamos rápidamente de este o aquel suceso ocurrido en esta, nuestra querida comarca nariñense.

Cuántos personajes que ayer, escribieron las páginas más brillantes de nuestra historia, que la llenaron de honor y gloria, y, de hecho, la hicieron conocer en el panorama regional, nacional e internacional, hoy, los tenemos en el más completo olvido, pues nadie se acuerda de ellos, y mantener viva su memoria, su vida y su legado, debe ser una tarea de las instituciones educativas, dígase oficiales y privadas, también de los estamentos culturales y periodísticos,

Hago esta breve introducción para referirme a un ilustre nariñense que nacido en la bella “Santa María del Puerto”, la bella Barbacoas, conocida como “La Perla del Telembi”, el 3 de marzo de 1855, se constituyó, con grandes esfuerzos logísticos y económicos, en el primero que se atrevió a sacar diariamente un periódico, que permitiera, a los pastusos informarse del diario acontecer de la ciudad, me refiero al periódico El Diario del Sur, que circuló entre 1923 y  1925, fundando y dirigido por ese gran historiador, escritor y pedagogo, Ildefonso Díaz del Castillo.

Hoy lo recordamos, porque en pasados días, se conmemoró EL CENTENARIO DE SU MUERTE, ocurrida el 13 de febrero de 1926, en su momento lo registramos en las redes sociales, en el marco del Proyecto Un Día en la Historia, de mi autoría, y de este importante acontecimiento nadie se acordó, nadie dijo nada, ni siquiera los estamentos académicos y periodísticos.

Se hace necesario que, desde las aulas escolares, fomentemos la lectura y a través de ella, el conocimiento de nuestros egregios e ilustres personajes, hombres y mujeres que ayer hicieron grande la rica historia de nuestro departamento, pero que hoy, lastimosamente, están en el más completo olvido. Os invito amables lectores a leer Hombres y Mujeres Ilustres de Nariño II, una obra que hace realdad este noble propósito.