ABELARDO DE LA ESPRIELLA: EL PRÓXIMO PRESIDENTE DE LOS COLOMBIANOS

Por: Fabio Olea Massa (Negrindio)

El liderazgo de Abelardo De la Espriella representa la oportunidad histórica para que el Caribe rompa el centralismo, recupere el orden nacional y gobierne desde las regiones.

Abelardo Gabriel De la Espriella Otero, nacido en Montería, se perfila hoy como el próximo presidente de los colombianos. Aunque ha vivido en la capital durante muchos años, jamás ha perdido la esencia que identifica al hombre del Caribe; esa espontaneidad al hablar, el temperamento alegre, y el trato cercano que caracteriza al auténtico costeño.

A pesar de su perfil cosmopolita, De la Espriella no oculta su origen ni intenta desprenderse de él; al contrario, reivindica con orgullo sus raíces cordobesas. Esa conexión con la cultura caribeña es, justamente, una de las marcas más visibles de su imagen pública.

Este orgullo regional no es un fenómeno aislado. Así como los paisas sacan pecho por el desarrollo de su Departamento, o como lo hacen los santandereanos, vallunos, boyacenses, y llaneros con su propio terruño, cada quien lleva en el corazón esa “patria chica”. Al final, todos somos colombianos y entendemos que la Nación va primero, pero el amor por la tierra que nos vio nacer es innegable.

Reivindicar la condición de costeño para pedir el respaldo del país no significa, bajo ninguna circunstancia, excluir a nadie por su origen. Por el contrario, es un llamado a apoyar a un líder que se la juega por una Patria que necesita, con urgencia, retomar el rumbo del orden. Porque, así como vamos, vamos mal.

La consigna ‘costeño vota costeño’ no busca crear divisiones regionales ni fomentar enfrentamientos entre hermanos. Es, en realidad, una invitación a votar por una esperanza.

El fervor que despierta el «Tigre» a su paso es innegable; plazas llenas de ciudadanos que asisten de manera espontánea, movilizados únicamente por el entusiasmo y su poderoso magnetismo de convocatoria. De la Espriella logra sintonizar con el sentir popular porque les habla claro y firme, llamando a las cosas por su nombre, al pan, pan, y al vino, vino. En su discurso no hay espacio para tibiezas ni medias tintas. Su mensaje es directo y contundente frente a la criminalidad, se enfrentará con determinación a los bandidos y terroristas, bajo la premisa de que todo aquel que no se someta a la ley será dado de baja como corresponde en derecho.

Más allá de ese liderazgo político que convoca de manera genuina, existe el hombre, el hijo, padre y esposo; un ser humano integral. Junto a su esposa, Ana Lucía Pineda, ha conformado un hogar sólido de cuatro hijos, cimentado en la defensa de los valores tradicionales de la familia. Abelardo es también el reflejo vivo del Caribe: canta, baila, respira música y ejerce con maestría ese arte tan nuestro que es “mamar gallo”. Su rigidez frente al desorden contrasta armónicamente con su calidez en la intimidad, demostrando que la firmeza no está peleada con la alegría.

Por décadas, el Caribe colombiano se ha quejado justificadamente del asfixiante centralismo bogotano; esta es la oportunidad real de cambiar esa historia. De la Espriella propone una descentralización ejecutiva y de cara a las regiones, mediante la instalación de Puestos de Mando Unificado (PMU) sectoriales. No se trata de burocracia, sino de un modelo de gestión basado en la evaluación permanente de necesidades, y el cumplimiento estricto de metas en el territorio.

Para que esto sea posible, la representación parlamentaria de los departamentos de la Costa debe unirse en torno a su nombre, despojándose de egoísmos políticos e intereses particulares. El Caribe necesita una bancada unificada que entienda que un líder que conoce y padece nuestros problemas es la mejor posibilidad de redención para todos. El llamado es claro, caminar juntos como región, para llevar a Abelardo al Solio de Bolívar en el próximo cuatrienio.

El Caribe tiene hoy una oportunidad histórica e irrepetible, llevar a la presidencia a uno de los nuestros. La región no ha tenido ese protagonismo desde los tiempos de ese gran prohombre cartagenero que fue, Rafael Núñez.

Estamos ante un perfil que rompe el molde: un outsider alejado de la política tradicional, que entiende con lucidez lo que Colombia necesita, y lo que se debe hacer para evitar una tragedia como la de Cuba, Nicaragua o nuestra vecina Venezuela, naciones que cayeron en manos de dictaduras socialistas que pulverizaron la Democracia y la economía.

De la Espriella encarna esa misma determinación de orden y libertad que en su momento inspiró la Constitución de 1886 para establecer los valores fundacionales de nuestra Patria. La Costa, y con ella toda Colombia, no pueden dejar pasar este momento.

La Costa y toda Colombia unidas deben respaldar masivamente al «Tigre» Abelardo De la Espriella; si no, la historia nos condenará. Es ahora. ¡Vamos firme con Colombia, firme con la democracia!