Por: Jorge Arturo Bravo EL DESPERTADOR DEL SUR
El jueves 6 de agosto, los nariñenses se vistieron de fiesta para celebrar los 122 años de historia del Departamento de Nariño, el mismo que fue creado por la Ley 1ª del 6 de agosto de 1904, en el último Acto Administrativo -se dice-, del Presidente de la República, el conservador, José Manuel Marroquín.
Durante más de cincuenta años, por parte los notables, intelectuales y líderes de esta región de la Patria, en cabeza de los entonces senadores conservadores como, Julián Bucheli Ayerbe, Manuel María Rodríguez, y Daniel Zarama, a la cabeza, desde la plaza pública, desde los púlpitos y desde las páginas de los periódicos de la época, se venía persiguiendo, se venía luchando por la creación del Departamento, hecho que, como es natural, al menos en nuestro Departamento a través de su historia, contó también con la oposición de muchos, pero “gracias a Dios, se hizo realidad el sueño de los antepasados”, el sábado 6 de agosto de 1904.
Nariño a través de estos 122 años de historia, aunque con pasos muy lentos, pero firmes, ha crecido como región, aún en medio de tantas vicisitudes, no obstante, el “paquidermismo” y sumisión de algunos de los gobernadores de los setenta que ha tenido, diez de ellos por elección popular, hasta llevarlo al sitial donde hoy se encuentra, podría estar entre los primeros lugares, dada las características de los nariñenses, hombres y mujeres, probos y de gran talante, de mentes inteligentes, pujantes y trabajadores, creativos y visionarios.
Desde los diferentes campos del quehacer humano, la cultura, la política, las letras, el periodismo, la educación, la música, la milicia, la jurisprudencia, la iglesia, la industria, el comercio, la ciencia, en todas sus ramas; también el deporte, y “sabios” como el Gobernador de hoy, por su sapiensa, se han encumbrado no solo como personas sino también como profesionales, en los sitiales más altos de la pirámide sociopolítica y económica del país.
Razones más que suficientes para sentirnos orgullos de ser nariñenses, amando, respetando, y defendiendo siempre nuestra identidad cultural, sin sonrojarnos ni sentir vergüenza, cuando, en cualquier parte de Colombia o del mundo, digamos soy pastuso, soy nariñense, nacido allá donde nace Colombia, arrullados por el murmullo de las aguas de sus ríos, de sus bellos paisajes, y por los brazos y el manto de Nuestra Señora del Rosario de La Lajas, de Nuestra Señora de las Mercedes.

