¿CÓMO LLAMAN A LA TASA DE CAFÉ EN LAS REGIONES DE COLOMBIA?

El 1 de octubre se celebró el Día Internacional del Café, en este sentido, Viviana Machado, una profesional que ofrece asesoramiento estratégico a empresas, en su caso, CasaLuker, y aprovechando este festejo, nos hizo participe de un recorrido por los rituales que reflejan la diversidad cultural de Colombia a través de la taza de café.

Distintos nombres

En su texto narra, desde la tradicional “chaqueta”, y el “pintadito” en el Eje Cafetero, pasando por el infaltable “perico” en Bogotá y el Altiplano, hasta el tinto callejero que desafía el calor del Caribe, o los perfiles de origen del Sur del país, cada región tiene una forma única de conectarse con este grano emblemático.

Señala a Colombia, el país que produce el café más suave y famoso del planeta, que la celebración se vive en cada hogar. Sin embargo, aunque los colombianos comparten el orgullo por el grano, no todos toman el café de la misma manera.

RECORRIDO POR LAS REGIONES

El Eje Cafetero y Antioquia: La “chaqueta”, el “pintadito” y el pocillo de peltre

En el corazón de las montañas, donde nacen los granos y donde CasaLuker procesa su café en la planta industrial de Manizales, el café es el combustible del arriero y del campesino. Aquí reina el “pintadito”, un tinto con apenas una gota de leche, y la sagrada “chaqueta”, esa reconfortante mezcla de café negro preparado directamente en aguapanela caliente. Servido en el tradicional pocillo de peltre que guarda el calor en las frías mañanas de la finca, este ritual es un homenaje a la fuerza de la tierra y al trabajo duro del campo caldense.

Bogotá y el Altiplano: El “perico” para el frío y el tinto de oficina

En la capital y los Andes cundiboyacenses, el café es un abrazo para combatir la altura. La estrella aquí es el “perico”, café con leche en taza pequeña, el acompañante innegociable de la almojábana o el pandebono de media mañana. El inconfundible aroma a café llena las cocinas y las oficinas capitalinas, donde la pregunta “¿nos tomamos un tintico?”, es la forma oficial de hacer pausas, conectar con compañeros y arreglar el mundo.

La Costa Caribe: El “tinto” callejero que desafía al sol

Podría pensarse que a 35 °C a nivel del mar una bebida caliente no tiene lugar, pero el Caribe colombiano rompe esa regla. El ritual aquí le pertenece al “tintero”, ese personaje icónico que camina las calles de Barranquilla, Cartagena o Santa Marta haciendo sonar sus termos. En los hogares caribeños, una taza de café bien cargado y caliente al comenzar el día es la inyección de energía necesaria y el pretexto perfecto para la charla en la terraza o en el barrio.

El Sur, Huila, Cauca y Nariño El orgullo del origen y las notas de especialidad

De las altas montañas del sur provienen cafés reconocidos mundialmente por sus perfiles sensoriales. En estas regiones, donde la recolección cuidadosa se une con el aprendizaje técnico, el ritual se vive apreciando el terruño, ese conjunto único de suelo, clima y altitud que define el carácter, el aroma y la calidad superior de cada grano.

Un mismo grano, millones de historias y compromiso con el origen

En Colombia, el café además de una bebida, hace parte del tejido social. Es la forma en la que se dan los buenos días y se comparten momentos en familia.

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