Para muchas familias la extracción de leche es la forma de sostener la lactancia cuando la mamá regresa al trabajo. Pero, cada sesión deja algo más que leche: válvulasbranas, copas y biberones con residuos en ranuras difíciles de alcanzar. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) advierten que los gérmenes pueden multiplicarse rápidamente en esos restos de leche, por lo que mantener limpias las piezas es clave. Con ese punto de partida, Momcozy, marca de productos de maternidad, reunió cinco errores comunes en la limpieza de los artículos de alimentación del bebé, y cómo evitarlos.
1. Dejar las piezas “para después”. Al terminar una extracción, el cansancio o la rutina hacen que las piezas esperen horas antes de lavarse. La recomendación es enjuagarlas y limpiarlas tan pronto como sea posible después de cada uso, antes de que los residuos se sequen y se adhieran a las superficies.
2. Lavarlas directamente en el lavaplatos o fregadero. El lavaplatos-fregadero de la cocina, concentra restos de comida y gérmenes de otros utensilios. Los CDC aconsejan no poner las piezas del extractor directamente en él y usar, en cambio, un recipiente y un cepillo destinados solo a los artículos de alimentación del bebé, con agua caliente y jabón.
3. Secarlas con un paño de cocina. Es uno de los hábitos más arraigados, y uno de los que más se desaconsejan puesto que, frotar o secar a toques con un paño puede transferir gérmenes a las piezas recién lavadas. Lo indicado es dejarlas secar al aire sobre un paño limpio sin usar o una toalla de papel, en un lugar protegido del polvo.
4. Guardarlas antes de que estén completamente secas. La humedad atrapada en una caja o un cajón favorece la aparición de gérmenes y moho. Las piezas, los cepillos y los recipientes de lavado deben secarse por completo antes de guardarse en un espacio limpio y cerrado.
5. Pensar que lavar es lo mismo que desinfectar. El lavado retira los residuos visibles; la desinfección va un paso más allá. Los CDC recomiendan desinfectar las piezas al menos una vez al día, sobre todo si el bebé tiene menos de tres meses, nació prematuro o tiene el sistema inmunitario debilitado. Puede hacerse hirviéndolas, con vapor o en un lavavajillas con agua caliente y ciclo de secado o desinfección, siempre según las instrucciones del fabricante.
Conocer estos errores es el primer paso, pero el verdadero reto está en mantener una rutina de higiene completa todos los días. Los CDC recomiendan lavar, desinfectar, secar y guardar correctamente los artículos que entran en contacto con el bebé. Para una familia que combina lactancia, trabajo y las tareas de la casa, completar todos esos pasos varias veces al día puede convertirse en una tarea más.



