A VOTAR, ¡QUE VIVA LA DEMOCRACIA!

Por: Fabio Olea Massa (Negrindio)

“El comunismo es como un cocodrilo: cuando abre la boca no puedes saber si está tratando de sonreír o si se está preparando para devorarte”.
Winston Churchill

Las elecciones del domingo son determinantes para el futuro de la democracia colombiana. Aunque el Congreso de la República se cuenta entre las instituciones con mayor descrédito ante la opinión pública, su papel sigue siendo esencial para la preservación del Estado de Derecho y de la institucionalidad, que emana de la voluntad soberana del pueblo. Es el Congreso el que nos representa a todos y el llamado a ejercer un control político real y efectivo sobre el Gobierno, garantizando el equilibrio entre los poderes públicos.

Todo indica que la izquierda logrará una representación importante. Si bien no alcanzaría por sí sola el control del Congreso, sí podrían articular alianzas con fuerzas de centro o independientes para conformar mayorías circunstanciales. Ese escenario exige máxima atención por parte de quienes defendemos la democracia, pues la experiencia histórica demuestra que los proyectos ideológicos excluyentes, asociados a visiones extremistas de izquierda (comunismo), suelen erosionar el equilibrio de poderes, restringir libertades y debilitar el Estado de derecho.

De como quede conformado el Congreso dependerán, en buena medida, los apoyos políticos con miras a la primera vuelta presidencial. Si los partidos de Derecha obtienen una mayoría significativa de curules, es previsible que ese respaldo se concentre en el candidato con mayor aceptación dentro de ese espectro. Si ocurre lo contrario, el beneficiado será el aspirante oficialista o afín al Gobierno.

Ningún candidato logrará imponerse en primera vuelta mientras concurran varias opciones dentro del mismo bloque ideológico. El escenario más probable, entonces, es una segunda vuelta marcada por la polarización entre izquierda y derecha. En ese contexto, la Presidencia se definiría entre el candidato del oficialismo y el de la oposición.

Hoy, puestos los nombres sobre la mesa, ese escenario enfrentaría a Abelardo De la Espriella por el sector de oposición, y a Iván Cepeda, quien aparece como el más probable dentro del oficialismo, o a Roy Barreras, dependiendo del resultado de la consulta del Frente por la Vida.

Es cierto que entre la primera y la segunda vuelta pueden ocurrir hechos hoy imprevisibles. Uno de ellos sería la eventual unificación de la derecha y sectores de centro en torno a un solo candidato, así como una eventual convergencia del bloque de izquierda. Solo en ese escenario —altamente improbable, aunque no imposible— podría definirse la Presidencia en primera vuelta. De lo contrario, la segunda vuelta será inevitable.

De ahí la importancia estratégica de respaldar las listas de los partidos de Derecha al Senado y a la Cámara. En el Congreso se asentará la base electoral desde la cual se articulará el apoyo al candidato presidencial que enfrente al Gobierno. La composición del Legislativo no solo define el equilibrio institucional, sino que anticipa y condiciona el rumbo de la contienda presidencial.

La oportunidad para que la derecha retorne al poder se explica por varios factores convergentes: el giro político observado en distintos países de la región; la deficiente gestión del gobierno de Gustavo Petro, marcada por escándalos reiterados; el deterioro de la economía; el aumento de la inseguridad y la violencia; y el desgaste de las relaciones con Estados Unidos.

Todo ello configura un escenario propicio para el retorno de un gobierno comprometido con el respeto a la Constitución, el orden institucional, la seguridad ciudadana y la plena vigencia del Estado democrático de Derecho.

Históricamente, la Izquierda en Colombia no ha representado más del 30 % del electorado. Si en 2022 Petro obtuvo más del 50 % de los votos, fue por una circunstancia excepcional, no se trató de votos exclusivamente de izquierda, sino de apoyos provenientes de otros sectores políticos. Con su caudal propio, la izquierda no pone presidente; necesita del respaldo de otras fuerzas.

Por eso resulta equivocado afirmar que Colombia se haya “vuelto de izquierda” tras estos cuatro años. El balance deja un profundo malestar ciudadano frente a una gestión deficiente, promesas incumplidas, deterioro de la seguridad, y de la economía, alianzas cuestionables (pacto de la Picota) que marcaron la llegada del actual Gobierno al poder. Todo indica que el electorado está dispuesto a pasarle factura en las urnas.

El domingo 8 de marzo los ciudadanos debamos salir a votar. Elegir un buen Congreso será la primera cuota de un triunfo electoral que permita restablecer la institucionalidad, recuperar el rumbo del país y defender la Democracia frente al proyecto comunista que la amenaza.

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