ACTIVISMO O DIPLOMACIA

Por, Alejandro Rosero Montenegro (Yuyay)                        Comunicador Social Periodista

Son muy distintas las acepciones de las palabras que hemos convocado para esta columna de hoy, pero, es claro que las dos están relacionadas con el Presidente de la República, Gustavo Petro, quien hizo gala de las dos expresiones durante su visita a los Estados Unidos para tomar parte de la Asamblea de las Naciones Unidas.

En su discurso al interior de la Asamblea se dedicó a ‘levantar’ con su anacrónico texto con palabras del siglo pasado como Socialismo y Stanilismo a un, también anacrónico Estados Unidos que se ha venido comportando muy al estilo del movimiento nacional socialista de hace 100 años en la Alemania del naciente Tercer Reich.  La diferencia es que ahora este Donald Trump está apoyando a un Israel que arrasa a la Franja de Gaza y a los Palestinos que habitan un territorio cada vez más pequeño y más destruido.

Ahí, en el discurso de la diplomacia, había espacio para ese tipo de reclamos también dirigidos a un organismo multinacional como la ONU que fue creado para evitar nuevos hechos como los que provocaron las guerras mundiales en el siglo XX, pero que no ha cumplido con su objetivo y solo ha emitido tímidas resoluciones contra el poderío militar Israelí y el poderío económico de los gringos.

Ahora el activismo, Petro salió al día siguiente a las calles de Nueva York a apoyar una jornada de protesta en contra de los ataques a Palestina y del silencio cómplice de la ONU, la Unión Europea y muchos de los seres humanos del hoy. Cual universitario o sindicalista en medio del levantamiento social, el Presidente se dedicó a promover acciones entre los propios estadounidenses, incluyendo militares, para que no obedezcan las órdenes del comandante en jefe o sea, el presidente Trump. Vaya mala decisión, no por lo que significa su conocida posición antiimperialista, sino porque él no es un activista sino el Presidente de un país y, si bien pueden tener fundamento sus posiciones, ese no era el espacio adecuado y él no era el sindicalista o activista que en otrora se ponía detrás del megáfono.

Le faltó al señor Petro definir cuál era su misión en este viaje a Gringolandia, ahora le revocaron su visa lo que se une a la desertificación al país, cosas que en la práctica no se reflejarán en menos recursos o más aranceles, por ahora. Evidencia lo anterior que Petro a veces, solo a veces, no sabe dónde está parado.