DAVID

Uno de los seguidores de Jornada Informativa nos comparte uno de sus escritos, Iván Darío Vinueza Figueroa señala que el texto contiene elementos de fantasía, como los viajes en el tiempo, y las minas de oro; en este caso la historia está enfocada al deseo intrínseco del ser humano de poder regresar al pasado, para hacer bien las cosas que hizo mal, o para tomar las oportunidades que desechó.

La especialista literaria, Gloria Marcela Cerón, señaló sobre el escrito, inicialmente se catalogaría como ficción; suena como una reseña, y luego ya se enfoca más en la historia, lo cual corresponde al género narrativo.

A continuación David, por, Iván Darío Vinueza Figueroa

Se trata de un relato ambientado en un tiempo complejo, no necesariamente pasado como en un presente o un futuro, lo cual en sí se desarrolla a lo largo de toda la historia, pero todos formamos parte del tiempo, y lo que somos ahora es consecuencia de lo que fuimos antes, un aspecto que podría incluirse en lo que se conoce como evolución del ser humano, y en sí mismo una mezcla de cada época en la que vive, época para esta historia que obviamente tiene un espacio, pues se trata de la vida en este mundo, no de fantasías externas en mundos utópicos, ese espacio era en una zona fría de un país llamado Colombia, el cual su protagonista consideraba que vivía en el mejor país del mundo y en la mejor ciudad del mundo, que a pesar de la crudeza de su clima, no dejaba de ser un lugar único y especial dentro del país, con ciertas diferencias en su gente, su entorno y su cultura a lo general de todo el país, aspecto reconocido por ese resto de país y mirado a veces incluso con cierto recelo, burla y hasta repudio incluso, pero si llegaba a este grado de sentimiento era porque realmente el verdadero sentimiento era la envidia, el aspecto que movía a pensar  ¿por qué no somos como ellos? Mas no, ¿por qué no son como nosotros?

Para enumerar un solo aspecto que convertía a esa ciudad en diferente y mejor que el resto del país, era el único lugar en el que no se presentaban inundaciones de mayor peso durante periodos invernales, y así entre tantas cosas a su favor que se podrían mencionar sin caer en regionalismos absurdos ni divisorios entre la sociedad claro está, pero, a pesar de este espacio perfecto en que en opinión del protagonista así era visto, siempre lo hacía saber y se sentía muy orgulloso y pleno de vivir en el, ese lugar maravilloso lleno de aspectos únicos que resultaban ser muy positivos, muy a su favor, tanto así como él lo llamaba, puesto que había incluso afirmado que vivía casi en el paraíso, pero vivir en el paraíso se supone que nos debe llenar de felicidad y plenitud, el hecho de vivir en lo que consideramos el mejor lugar del mundo y de que somos conscientes que en el mundo existen millones de personas que no viven en el, en ese caso se supone que nuestra vida, nuestros sentimientos y nuestra propia historia transcurre a las mil maravillas, pero no siempre es así, tal vez por la misma complejidad del ser humano, en su aspecto psicológico principalmente, o simplemente por la complejidad de esa misma idea de felicidad, tal vez alcanzarla era algo que superaba los límites de este mundo, o tal vez sea un concepto que no existe simplemente, algo puramente de ensoñación que hace parte de esas fantasías externas utópicas de las que ya había hecho referencia, pero el mundo en sí mismo, y las personas que lo habitan al igual que David, el protagonista de esta historia, están llenos de sentimientos entre buenos y malos, percepciones distintas sobre cada aspecto de la vida, formas de pensar, miedos y convicciones, hasta secretos incluso que forman parte de la vida íntima de las personas, que no tienen porque perturbar a nadie, ni tienen porque ser fruto de haberle hecho mal a nadie, así se pretende que sea.

Y, así era David, un buen ser humano, un buen tipo, con problemas y dificultades como todo, pero siempre con fuerzas para seguir adelante puesto que el consideraba que si efectivamente lo tenía todo en la vida, pero ese todo era apenas lo básico y fundamental para poder vivir, para darle sentido a la propia existencia, por eso siempre vivía con un miedo profundo a perder algo o alguien porque sabía que en ese caso automáticamente perdería sus razones para vivir, esta situación generalmente lo alteraba, le impedía tener un genio estable, pues vivía rodeado por un miedo que lo llevaba a una sensación de ansiedad por temas eminentemente futuristas de los que no se tiene mayor crédito puesto que aún no se tienen, no se lo puede sentir, pero esos sentimientos que marcaron la vida de David, que impidieron que sea absolutamente feliz se debía precisamente a su entorno, él contaba con unos padres maravillosos, con quien más? Con nadie…… no tenía hermanos y aunque si contaba con muchos tíos y primos en el fondo no los consideraba como parte integral o muy importante dentro de su familia, más de una vez dijo incluso que su familia eran sus padres solamente, esto por razones que llevaban más que todo a hechos en que esos familiares habían incurrido en hipocresía en contra de él, y el por sentido elemental de las cosas no podía aceptar ese tipo de gestos dentro de una familia.

Ese era David, un chico, un adolescente, un adulto que durante todo ese tiempo, fuera de los contratiempos a los que haya lugar vivió feliz al lado de sus padres comprometido a cuidar de ellos hasta el día en que la muerte llegue, y así llego como el orden de la naturaleza de la que tanto menciona la gente, murieron primero sus padres, su padre, su madre, y el un hombre maduro en ese momento quien nunca se casó, ni tuvo hijos, en parte por decisión propia porque resaltaba su amor también por la libertad, y en parte porque así le toco su suerte, en el momento de ya no tener a sus padre sintió la soledad más desgarradora que puede sentir un ser humano, la empezó a vivir en carne propia, situación de la que él sabía perfectamente que algún día llegaría, por eso tal vez no lo destruyo, por pura preparación mental previa, pero el proceso no dejó de tener su viso de crueldad y dureza en contra de él, superado el duelo y la sensación extrema de soledad, el siguió con su vida normalmente con tendencias aún más resaltadas de tipo conservador y de “solterón” si así lo podemos llamar, en atención a las enseñanzas de sus padres y siguiendo los mismo parámetros con los que convivió al lado de ellos, rezaba, iba a misa todos los domingos, confesado y comulgado para sentirse en paz con ese ser superior, hacia ejercicio físico en su casa y vivía así una vida tranquila y normal, muy casera, sedimentaria, pues si salía era del trabajo a la casa, de la casa al trabajo y a la iglesia, pero cuando le llegó la jubilación solo la iglesia, aunque el hombre sí había viajado, aprovechó especialmente los años de su juventud para eso, pero fuera de eso estoy seguro que pensaran que vida tan aburrida, pero no lo era así del todo, David nunca fue de adrenalina pura, de vivir la vida al máximo ni nada de eso, el sabía marcar su propio ritmo, a su propio paso, con calma, lejos de agite de cualquier tipo, poco rumbero fue a lo largo de su vida, prefería más el silencio, de esa manera es como el vivió y sintió mejor su vida, y como dicen por ahí, cada quien como mejor se sienta, pero la soledad en la que él vivía de la que ya estaba más que acostumbrado, “Soledad” como el mismo lo expresaba al tratar de darle una figura humana, era su compañía, así que no se sintió deprimido por eso al respecto, él sabía que era algo que inevitablemente llegaría a su vida, tal vez por eso desde que tenía unos 10 años amo esa canción del grupo español el último de la fila – piedra redonda, en un fragmento de esa canción que el solía repetir: “A veces cuando asoma el sol llenando de diamantes la quietud del mar, me doy cuenta de que siempre fue así, siempre estuve solo y siempre lo estaré”, y eso lo llenaba a el más que de resignación de optimismo para vivir, y fue un día en su vida adulta en medio de esa soledad y en medio de sus oraciones, cuando algo muy extraño sucedió en su vida, aún más si lo vemos desde el punto de vista de este tiempo, desde el que me encuentro escribiendo esta historia, pero, para el tiempo de la vida adulta y madura de David es de suponerse que ya hayan existido más que avances tecnológicos y científicos para llenar su vida, pero en todo caso se trataba de algo que él no tenía mucho conocimiento acerca de su puesta en marcado, así fue cuando llamaron a su puerta, y él se encontró con un agente de servicios, un asesor de ventas ofreciendo la nueva y anhelada por años Máquina del Tiempo, vista hasta ese momento como una fantasía ya era una realidad, aspecto que a David le intrigó bastante, le causó mucha curiosidad, y para cuestiones de uso personal, después de realizar un negocio oportuno con el asesor decidió comprarla a un precio más barato del usual, puesto que se trataba de un privilegio que no cualquier persona podría tener, y de esta manera fue precisamente la forma en como el vio este nuevo objeto pensando que esa podría ser su oportunidad, de cambiar su vida, hay tantas cosas que quedan en el pasado que ya no podemos volver a arreglar, que ya no podemos volver a recuperar, porque precisamente el pasado estaba muerto, y a él no se podía regresar hasta ese día.

David entonces empezó a darle uso, primero con algunos viajes ocasionales al futuro, en el que se encontraba con un mundo agridulce, lleno de cosas favorables y novedosas, principalmente en lo que a tecnología se refiere, pero donde parecía haber más conflicto, más hostilidad entre las naciones, y entre los mismos grupos de seres humanos, mayor competitividad, y mayor egoísmo e individualismo por la misma causa, después pensándolo bien decidió realizar lo que el consideraba su prioridad exacta, es decir viajar al pasado, luego de analizar muy bien a que época le convenía más regresar, de conformidad que eso cambie su presente y luego su futuro al volver, así lo hizo, lo hizo justamente para la época previa en la que él fue un adolescente, y cometió los errores típicos de los adolescentes, poniéndolo en sobre-aviso de la oportunidad que podía llegar a tener al lado de esa persona, de la oportunidad que él podía tener al viajar lejos al momento de realizar sus estudios universitarios, y lo mal que él lo pasaría en su momento si del dejaba de lado lo que él le estaba pidiendo, puesto que se lo pedía casi en forma de súplica, el David joven se sintió muy extrañado por lo que aquel raro personaje le decía y la forma en la que lo hacía, no podía entender, no podía asimilar esas palabras, el David adulto por los años que habían pasado solo guardaba cierto parecido coincidencia con ese David joven así que eso no levantó sospechas, el viejo David pensó que si le confesaba que era alguien que venia del futuro, que era el mismo a una edad mayor.

El joven David realmente pensaría que estaba hablando con un loco, así que no se lo dijo, no de manera directa, lo que se volvió algo incomprensible para el muchacho que lo único que sintió adecuado hacer fue darle la espalda e irse fuera de la presencia de aquel David que venía del futuro, lo que dejaba sin esperanzas de que haya el cambio esperado por él en su vida, en su mundo, lo que lo hizo sentirse en un vacío enorme que casi lo hace perder el control, mientras su versión joven se alejaba de él, se puso a llamarlo gritando su nombre como un loco desesperado, lo que hacía que el muchacho aligerara más su paso con rumbo hacia su casa, 2 policías que pasaban por la zona se dieron cuenta de la situación compleja que sucedía ahí, en ese momento, y decidieron ir tras el sujeto que con los cabellos vueltos una nada por la condición de desespero por la que había pasado, sumado a esa actitud frenética y extraña observada que iba bajando ritmo, pero no dejaba de ser lo bastante notoria, los policías ya suponían que es lo que pasaba realmente, y ya tenían pensado que es lo que debían hacer, más aun cuando el sujeto no presentaba documentos personales, no habría forma de hacerlo, pues era alguien que no pertenecía ni siquiera a ese tiempo, lo llevaron en el camión de la policía sin dar mayor explicación, lo que empeoró el estado de nerviosismo e inquietud de David pues no sabía lo que iban a hacer con él, finalmente se da por enterado que pensaban los policías que David era un loco suelto en el momento en que mira la entrada del hospital psiquiátrico, lo que desconcierta a David, quien trata de calmarse para no empeorar la situación ni darle más credibilidad a lo que ellos pensaban respecto a él, pero la situación era tan paradójica y sorpresiva para el que no conseguía lograrlo, el psiquiatra lo observó personalmente en su oficina, y como todo “loquero” simplemente asumió la realidad que él quería asumir, tratando de entrada a David como alguien que requería atención especializada, así que casi no lo escucho ni lo dejo hablar, eran sus propias razones lo único que importaba, así que a la fuerza lo trasladaron a su habitación donde le colocaban medicinas, lo dormían inyectándole calmantes, las típicas terapias de electroshock, todo esto que lo único que hacía era acabar con la salud física de David, sin escuchar nada, todo fuera de su propia voluntad, hasta que en un momento, de esos pequeños momentos, de esos pequeños espacios en que el personal médico lo dejaba en paz sin ocasionarle molestia alguna, David parecía despertar nuevamente a la realidad y pensaba lo absurdo de la situación en la que estaba viviendo y que como sea tenía que hallar la manera de escapar, por su propio bien tenía que hacerlo, logró disfrazarse de m{edico al robarse una bata y ponerse un tapabocas, pero esto no lo pudo alejar del todo de su verdadera identidad, puesto que el vigilante era muy sagaz y conocía muy bien los rostros de los médicos que trabajaban ahí, con o sin tapabocas, así que el sitio donde le correspondia estar a David volvió a ser el mismo infierno del que aún no había podido salir, hasta que un día, otro paciente que había vivido una situación parecida a la de David en ese sentido, es decir estaba ahí metido como un “inocente” se le acercó a hablarle, confesándole un gran secreto y concediéndole el privilegio a el de ser participe, se trataba del túnel que había estado construyendo clandestinamente en los cuarteles de aquella lúgubre institución, ya se encontraba justamente terminado para esos días, de esta manera fue que aquel hombre y David decidieron por fin escapar de manera definitiva, en horas de la madrugada del día siguiente, en medio del trayecto David hace un descubrimiento impresionante, se trataba de algo parecido a una huaca de las que popularmente se habla, un tesoro invaluable lleno de oro y piedras preciosas.

David le preguntó a su compañero de aventuras acerca de eso, porque, el obviamente ya lo tuvo que haber visto antes, y entonces ese buen hombre le dijo que eso era para los dos, quería compartir todas esas riquezas con alguien que se viera valer la pena para eso, además es mucho, no necesitaba tanto y no le alcanzaría ponerlo en todo en su mochila, y más en medio de una situación de fuga en la que el tiempo es apremiante, por eso tomaron lo que a cada uno le correspondía, lo pusieron en sus mochilas que quedaron lo suficientemente llenas y pesadas, y siguieron su camino, el poco trayecto que les quedaba para salir a la luz. David se sintió muy pleno, muy feliz al contemplar nuevamente la libertad y esa sensación única que se obtiene al respirarla, además de contar con una buena indemnización por así decirlo, de todos los momentos difíciles que tuvo que afrontar en ese infierno que quedaría atrás para el por completo, pues pudo regresar nuevamente a su tiempo, llevando esos tesoros consigo, que para la vida actual de David ya valía menos, no dejaba de valer lo suficiente para cambiar en gran medida la vida de una persona.

David sacó provecho de esta situación, remodeló su casa, compró un nuevo auto, y cierta parte de lo que le quedaba lo guardó como un ahorro, quizás para la beneficencia como herencia cuando el muriera, así fue como llegó la vejez, y David supo sentir la implacable muerte que venía tras él para llevárselo, desde ese momento el mismo se encargó de dejarlo todo en orden, incluso hasta de arreglar los aspectos funerarios que lo llevarían a su morada final, y al que lo acompañarían quizá un vecino, quizá amigos cercanos, gente de la iglesia podría ser, lo cierto es que cuando ese día llegó, David supo que había hecho todo lo que le correspondia hacer, que había actuado bien y que siempre había creído en Dios como su mayor fortaleza de vida, así fue que David dejó este mundo con plenitud y resignación, sin haber obtenido nada nuevo, nada perdido y rescatado nuevamente, ni aún la máquina del tiempo ni los tesoros hallados se lo pudieron asegurar, pero murió feliz y satisfecho con la vida que tuvo en la que vivió momentos difíciles y alegres también, en el que pudo conocer gente maravillosa que lo ayudó a salir adelante cuando él lo necesitaba, por eso la palabra gracias, gracias a la vida, fue la última palabra que el pronunció antes de finalmente expirar.