Del dolor al espectáculo

Por, Alejandro Rosero Montenegro, comunicador social periodista 

Con el cuerpo del señor, Miguel Uribe Turbay descansando en una de las naves principales del cementerio central de la capital de la República y, después de las transmisiones televisivas del evento como tal, con el cuerpo ya frío, habrá que referirse a las lamentables acciones de los medios de comunicación en la cobertura de un hecho tan sensible. 

En la academia mencionamos en muchas oportunidades la palabra ‘pornomiseria’, tomada de un movimiento cineasta latinoamericano de los años 70,  un término que se usaba para referirse a coberturas que se aprovechaban de momentos complicados de los protagonistas de una noticia para, desde la tragedia, generar audiencias que también se veían afectadas por lo descarado de la puesta en escena. 

Así lo viví en las coberturas de los canales privados de los dolorosos momentos ocurridos tras el fallecimiento del Senador y Precandidato presidencial, transmisiones ambientadas con las opiniones de analistas de evidente tendencia antigobiernista, y con insinuaciones que apuntan a encontrar culpables en el actual mandatario, hecho que aún está en investigación por parte de la Fiscalía, y que se espera pueda encontrarse a los culpables ciertos desde la autoría intelectual, para evitar la impunidad en este asesinato político. 

La repetición de algunas imágenes como el hijo del fallecido poniendo sobre el féretro rosas blancas, no hacían más que victimizar a los afectados, y de paso ahondar la herida de odio que nuestro polarizado país viene arrastrando desde hace años. No hablo de no presentarlos, hablo de no usarlos estratégicamente para fortalecer un discurso disociador, las narrativas televisivas pueden convertirse en un chisme fresco, que de tanto repetirse puede asumirse como verdad. .

No tiene justificación esta posición mediática manipuladora que tuvimos que sufrir. No tuvo razón alguna que hayan retomado palabras relacionados con magnicidios como el de Álvaro Gómez o Luis Carlos Galán; por más buen señor, buen padre, buen esposo y joven figura política que fuese don Miguel, no le alcanzaba para calificarlo como la solución a la dura realidad politicosocial que atravesamos. “Mataron la esperanza”, pronunciaron constantemente en una libreteada cobertura que incluyó vestidos de luto y lágrimas informativas. 

Seguramente se vendrán sobre este escrito críticas o mensajes duros frente a mi posición, pero como parte de los medios informativos, como periodista no puedo dejar pasar por alto un ejemplo negativo de la labor y la misión, como le llamo yo, de los medios de comunicación. Ahora entenderán el por qué de algunos cambios en el panorama de los días recientes. 

La ñapa. Mientras escribía, estaba pendiente de la información sobre la cumbre para intentar bajarle a la guerra de Ucrania, y no pude dejar de ver al Presidente  Trump, como un vivo ejemplo del “diablo haciendo hostias”. Es que un político que ha tomado las decisiones que ha tomado para frenar a los migrantes, expulsarlos restringiendo libertades en el llamado país de la libertad; un presidente que ha apelado a su poder económico para subir los aranceles tratando de recuperar su posición monopólica, no es más que una mentira que algo de interés debe tener por debajo. Ya veremos.