Por: Jorge Arturo Bravo EL DESPERTADOR DEL SUR
Quiero aprovechar estas páginas para saludar y rendir nuestro reconocimiento de admiración, respeto y gratitud, a todos los Maestros y Maestras de Pasto, de Nariño y de Colombia, al celebrar su Día clásico, por esa noble y abnegada labor que, aunque muchos, incluso periodistas, llevados por su ignorancia, tratan de desconocer y, hasta ponen en tela de juicio su misión.
Lo hemos dicho y escrito muchas veces, sin encontrar eco, que a esta efeméride se le debe dar la importancia que realmente se merece; hemos propuesto que se debe crear la Medalla Al Maestro, con el nombre de un gran pedagogo nariñense, y otorgarla en este día, en un evento grandioso, suntuoso, al Maestro o Maestra que, por méritos, se merece, como en algunos años se hizo con la Medalla “Demetrio Díaz Benavides”, por ejemplo.
Hoy saludo de corazón a quienes fueron mis maestros, especialmente, aquellos “Maestros de Maestros” que mucho tuvieron que ver en nuestra formación como Normalista Superior, y reclamo para dos Maestros, especialmente, ese reconocimiento que, tanto el Gobierno Municipal como Departamental les debe, y que aún están a tiempo de hacerlo.
Me refiero al doctor, CAMPO ELÍAS BURGOS, quien, junto a Luis Delfín Insuasty, y Luis Alejandro Guerra, esa trilogía de grandes reformadores de la educación colombiana, mucho tuvo que ver con la creación de los INEM en Colombia; y a mi Maestro AUGUSTO GELPUD RIVERA único viviente y cofundador del Colegio Ciudad de Pasto, estos dos educadores que aún Dios los tiene entre nosotros, merecen nuestro homenaje, porque los homenajes deben hacerse en vida, “en vida hermano, en vida”
Y cómo no saludar en esta fecha especial, al Maestro, MILTON VILLARREAL PAREDES, en su momento un brillante Supervisor Escolar, sin contraprestación alguna, lo que no sucede hoy, fue quien me hizo nombrar en el naciente colegio de su pueblo natal, su amado Carlosama, allá y gracias a él, me inicié como Maestro, hace 54 años.


