EL BANCO DE LA REPÚBLICA, EL TERCER PILAR DE PODER NO ELECTO

Por: ÁLVARO ZARAMA MEDINA

A lo largo del Siglo XX, en especial después de la Segunda Guerra Mundial, como consecuencia de las crisis políticas y financieras, los Bancos Centrales fueron convirtiéndose, universalmente, en unas instituciones muy poderosas.

Refiere, anecdótica e ilustrativamente, Mervig King, Ex – Gobernador del Banco Central de Inglaterra, que, en un diálogo con periodistas, preguntado, el Presidente Bill Clinton, “Cómo era ser el hombre más poderoso del mundo”-, respondió: “Pregúntele eso a Alan Greespan”, entonces Presidente de la Reserva Federal.

Con nuestro acostumbrado retraso, no hemos sido ajenos los colombianos, a esa moda institucional. La Constitución del 91, y luego la Ley 32 de 1992, llevaron nuestro modelo de “Junta Monetaria”, hacia el “independentista” “Modelo de Banco Central”. Construimos, a la perfección, el denominado por el Profesor Paul Tucker, Tercer Gran Pilar del “Poder NO Elegido “. Junto al Poder Judicial y al Poder Militar, el Banco de la República es el “Tercer Gran Pilar de Poder”, no elegido en nuestro sistema político e institucional.

No ha sido siempre afortunada, la experiencia de haber dejado el manejo económico de las naciones, a través de la política monetaria, en manos de unas pseudo-tecnocracias, integradas por sofisticados burócratas de profesión, aislados de la ciudadanía, con notables padrinazgos personales.

En los años inmediatos de la post-pandemia, cuando se requería activar aceleradamente la actividad económica, en Colombia, tuvimos una agitada controversia pública por la “disminución a gotas” de las tasas de interés, entonces dispuesta por la Junta Directiva del BR. Más recientemente, vuelve a agitarse una fuerte controversia pública, por un alza fuerte de los tipos de interés, cuando el Gobierno desea darle impulso al crecimiento económico del país, incluso con incrementos desbordados de salarios y gasto público. Y estamos ante el insólito retiro de las sesiones de la Junta Directiva del propio Ministro de Hacienda del país.

En muchos países se está planteando la conveniencia de hacer más participativa la estructura, y evaluable la operación de los Bancos Centrales. En los Estados Unidos de Norte América, por ejemplo, se viene insistiendo en una propuesta legislativa para “redefinir” la FED. En distintos ámbitos políticos y académicos, se viene sugiriendo la revisión del procedimiento de conformación de las Juntas Directivas de los Bancos Centrales, y la obligación de la mismas de responder, por el cumplimiento de objetivos y resultados de gestión, ante organismos e instancias de control público, existentes en el ordenamiento administrativo y jurídico de las naciones.

Y claro está, si los valores democráticos importan, se desea, por doquier, establecer una vigilancia, mejor instrumentada y más efectiva de los Organismos Nacionales de Representación Democrática (Congresos y Asambleas), sobre el comportamiento y desempeño de los correspondientes Bancos Centrales.

Parece llegada la hora, también en nuestro país, de rediseñar el “Tercer Pilar de Poder”, no electo, de nuestra estructura institucional.

azarama@hotmail.com