Por: Alejandro Rosero Montenegro (Yuyay) Comunicador Social Periodista
Por allá en el 2014, en plena campaña de reelección de Juan Manuel Santos, en medio de la caliente y polarizada contienda, el Director del Partido Liberal, Cesar Gaviria Trujillo, terminó uno de su discursos desmintiendo el ingreso de recursos del narcotráfico a la campaña de Santos, y diciendo aquellas palabras que resuenan todavía en el ambiente con la destemplada voz del expresidente: “Uribe mentiroso, Uribe mentiroso, Uribe mentiroso…”.
Las palabras se devuelven como un boomerang, la historia parece olvidarse cuando de amaños politiqueros se trata, pues el 31 de octubre pasado los dos expresidentes Gaviria y Uribe se reunieron en el pedacito de tierra del segundo, para urdir una unión que parece salida de ultratumba. No solo por la fecha del día de las brujas, sino porque no puede haber nada más raro que esta yunta de viejos líderes políticos colombianos.
¿Qué bueno puede venir de ese encuentro?, creo que nada. Los dos fueron Presidentes de este país en circunstancias bastante particulares, tienen rabo de paja y, sin embargo, se venden como la solución para una Colombia que, dicen ellos, está sumida en la peor de sus épocas por estar bajo el primer mandato de la izquierda. Aseguran que su alianza se convierte en alternativa democrática en lo que sería un giro a la derecha extrema, no sé si sea el camino más adecuado.
Gaviria, para hacer un pequeño recorderis, es el responsable de la entrega del Estado a las solicitudes de Pablo Escobar y su lucha contra la extradición; además, se le responsabiliza de la debacle del campo colombiano con la política de apertura económica que, entre otras, por ejemplo, sumió en la pobreza a quienes en estas tierras del sur cultivaban cebada y trigo para la industria cervecera, porque los TLC no se detuvieron ante los sombreros y las ruanas de los labriegos. Eran otros tiempos que se transformaron por la incapacidad de César Gaviria.
Más recientemente apareció Uribe Vélez, se vendió como el salvador de Colombia al intentar reducir a la FARC a su mínima expresión, después del fallido proceso de paz con el Gobierno del señor Pastrana. La estrategia tuvo puntos positivos y la seguridad democrática parecía ganar espacio, pero años después quedó claro que el espejismo de los resultados traía consigo la muerte de inocentes en ejecuciones extrajudiciales que se conocieron como los falsos positivos. Que no se les olvide que el señor Uribe Vélez manipuló al Congreso de la República invadido por políticos vinculados con el paramilitarismo, para que se habilitará la reelección presidencial, no olvidar a la congresista Yidis Medina y la notaría.
¿Cómo es posible creer que ellos son la alternativa, la solución y la salida para Colombia?. No nos crean caídos del zarzo


