Por, Alejandro Rosero Montenegro , Yuyay Comunicador Social Periodista
Este será mi último escrito del 2025, tomaré un descanso para dedicarme a mis labores en mi nuevo trabajo, y de paso desconectarme de tanta información que empieza a circular de manera exagerada a medida que se acercan los días de elecciones del 2026, prefiero concentrarme en mi misión informativa oficial de diciembre 2025 y Carnaval 2026, seguro será más gratificante.
Pero, a propósito de la temporada que se avecina, si quiero recordar los llamados de atención que surgen como parte de las campañas de prevención a las que hay que ponerle alma, corazón y vida. El freno de mano que debemos ponerle al uso de la pólvora debe ser un compromiso de todos, no solo de la oficialidad, porque no se puede estar en todas partes para evitar el almacenamiento y el consumo de los pirotécnicos.
En la noche del 30 de noviembre y el amanecer del 1 de diciembre, se empezaron a sentir las detonaciones y los ruidos de la pólvora estallando en el barrio, quizá tratando de imitar la reprochable costumbre paisa de la alborada que ya dejó 11 personas heridas por quemaduras y amputaciones. Afortunadamente en Pasto y Nariño, parece, que no se registraron casos, aunque hay que esperar que aparezcan los que se demoran en reportarse. Pero, ya es un mal precedente la cantidad de pólvora que se quemó en la primera noche de diciembre.
Ojalá, a finales de este 2025, no tengamos que levantarnos por las historias de niños y niñas afectados por el uso inadecuado de la pólvora y la cantidad de adultos borrachos que pierden sus dedos o sus ojos por dárselas de machos quemando cohetes o voladores por tratar de chicanear con un año viejo tacado de explosivos.
Un poco más allá, en el 2026, vendrán los días de Carnaval, esa fiesta magna que nos permite destacar entre las fiestas populares de un país plagado de fiestas. Esta es una expresión cultural diferente, y ya nos preparamos para recibir a los turistas que valoran la magia de nuestros artesanos y artistas. Eso sí, no hay que esperar, recalco, NO hay que esperar a los turistas armados con talco de mala calidad, residuos de construcción y mezclas de minerales que pueden causar daño en la salud de los seres humanos y que, indiscutiblemente, le hacen daño a nuestra tierra. Bultos y bultos de ese tipo de la mezcla van llegando camuflados a la ciudad con la única intención de venderlos sin escrúpulo alguno a quienes usan ese elemento hasta para cometer hurtos a las víctimas que reciben un manotazo de talco en los ojos.
Finalmente, el último llamado quiero hacerlo a quienes toman la fatal decisión de mezclar la conducción de vehículos con el consumo de licor. Esa extraña costumbre de conducir borracho o drogado, sí que causa tristezas en la temporada más alegre del año, no es nada bonito pensar en que una familia pase la nochebuena en un hospital o en una funeraria por causa de la irresponsabilidad de un conductor que expuso su vida o que, en el peor de los casos, se llevó por delante la vida de otras personas. Ya no más, tomemos conciencia y tomemos decisiones que nos permitan vivir esta época en paz y con felicidad en familia.
Nos encontraremos el próximo año, para seguir escribiendo sobre lo que ocurre en un país que se debatirá en jornadas electorales que estarán al rojo vivo. Cuídense, por favor… Feliz Navidad y próspero 2026.


