Por: Jorge Arturo Bravo EL DESPERTADOR DEL SUR
Realizando someramente una revisión a la historia de la educación en el municipio de Pasto, particularmente, nos encontramos que el Liceo de Bachillerato de la Universidad de Nariño, la mejor institución educativa oficial que tenemos en Pasto, en Nariño, y en Colombia, y de él, bien podemos decir, sin temor a equivocarnos, que, por estos días, está cumpliendo 200 años de historia, o quizá más, y que, por qué no llamarlo “Liceo Santanderino”.
Si tenemos en cuenta que fue el General Francisco de Paula Santander, recordado por nuestra historia como “El Hombre de las Leyes y el Organizador de la Victoria” quien, en su calidad de Vicepresidente de la República, La Gran Colombia, como se llamaba, pero encargado de la Presidencia, en 1825, aceptando el pedido de los notables de Pasto ordenó de inmediato, la apertura del Colegio San Agustín, bajo la dirección del Presbítero, Fray Antonio Burbano de Lara, un ilustre levita pastuso, de la comunidad de los Padres Agustinos, de quien muy poco se conoce, precisamente porque en esta amada San Juan de Pasto, los pastusos no conocemos nuestra historia.
El mismo que después de varios decretos y reorganizaciones pasa a llamarse, Colegio Provincial, luego Colegio Académico hasta 1905 cuando, al crearse la Universidad de Nariño, pasa a llamarse Liceo Público de Pasto, “como el hijo consentido” de nuestra Alma Mater, hoy conocido como Liceo Integrado de Bachillerato de la Universidad de Nariño quien, ni ella misma y menos los gobiernos de turno, le han dado la verdadera importancia que amerita, por sus altos resultados académicos, orgullo de Pasto, y de Nariño.
Vaya desde estas páginas nuestras más sinceras felicitaciones para toda la comunidad educativa de nuestro amado Liceo, directivos docentes, en cabeza de su joven Director, Germán Rosales; profesores, estudiantes y padres de familia, que por su trabajo, “unido como en un haz de voluntades”, han conseguido los logros que todos conocemos, y que otros no han podido hacerlo; venga para ella todas las condecoraciones locales, regionales y nacionales que, de verdad, él sí las merece.


