REVOLCÓN CON EL MAGISTERIO

Por: Jorge Arturo Bravo EL DESPERTADOR DEL SUR                        

Tras haber sido elegido Presidente de la República, el abogado penalista Abelardo de la Espriella, y desde que estaba en campaña electoral, estuvo lanza en ristre contra FECODE, (Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación),  y obviamente contra el magisterio colombiano, anunciando un revolcón con todos los maestros que ya están pensionados, para dar la llegada a los maestros jóvenes.

Para hacer realidad este propósito se designó como Ministra de Educación a la abogada, Viviane Morales, una persona que poco o nada entiende sobre educación; y llevados los dos, por su ignorancia en este campo, creen que es muy fácil, que, de un plumazo, de un solo tajo, “mandar al diablo” a los maestros ya pensionados.

Esos maestros que dejaron su vida en las aulas escolares, que son el conocimiento, que son la sabiduría, que son la sabia experiencia, que tienen, muy claro, en su cabeza todo el conocimiento de la pedagogía, la didáctica, la metodología incluso de la psicología educativa, al fin al cabo, que fueron formados para ser MAESTROS, en las Escuelas Normales y en las Facultades de Educación de las universidades colombianas, lo que permitió mantener la calidad en la educación.

Desconociendo, además, no solo las luchas del magisterio colombiano, dadas en las calles de todas las ciudades del país, que llevaron a formular el Estatuto Docente 2277 de 1979, sino la institucionalidad, jurisprudencias en favor del Maestro, el marco legal en que hoy se ampara el magisterio colombiano, no será, pues fácil, señor Presidente, y señora Ministra de Educación, “mandar al carajo” a los Maestros pensionados.

Pero llegó después el llamado Estatuto de Profesionalización Docente, regido por el Decreto Ley 2278 de 2002, que permitió llegar al Magisterio a los no licenciandos, “aquellos que renegaban ser maestros”, por eso siguieron otras carreras ajenas a las pedagogas: abogados, ingenieros, veterinarios, contadores públicos, etc.  ingresaron estos, y hasta allí llegó la calidad de la educación.

Muchos, también ignorantes, se alegran y aplauden esta decisión equivocada, “que se vayan los viejos y que vengan los jóvenes” -dicen-; cuántos jóvenes hay en las aulas escolares, incluso con título de doctor y, la calidad de la educación ha mejorado.?