SALVAR A COLOMBIA DEL COMUNISMO

Por: Fabio Olea Massa (Negrindio)

Una mirada a la experiencia cubana, y a las lecciones que deja para Colombia en un momento decisivo, donde la defensa de la Democracia y las libertades se vuelve una tarea urgente.

Cuba: Seis décadas sin libertad

Sesenta y seis años lleva el pueblo cubano sometido a una dictadura socialista que ha fracasado en lo económico, en lo social y, sobre todo, en la garantía de las libertades. Lo que comenzó con la Revolución Cubana, bajo el liderazgo de Fidel Castro, terminó convirtiéndose en un régimen oprobioso que ha dejado represión, miseria, muerte y el exilio de miles de ciudadanos obligados a abandonar su país en busca de libertad.

Sin una oposición real al régimen castrista, en Cuba no existen libertades individuales, y disentir tiene un costo demasiado alto.

El poder sin límites

Cuba no es un modelo de sociedad justa, sino la prueba de que un sistema político, cuando concentra el poder en nombre del pueblo para gobernar a espaldas de él, termina anulando los Derechos Humanos y sumiendo a la sociedad en la pobreza.

Una advertencia para Colombia

Colombia no puede darse el lujo de ignorar esa lección. No debe experimentar en carne propia lo que han vivido Cuba, Venezuela y Nicaragua, bajo regímenes de corte Socialista autoritario. Por eso, es imperativo defender nuestra Democracia de cualquier proyecto que pretenda conducirnos por ese mismo camino.

Democracia en riesgo

El riesgo no es abstracto. La historia reciente de América Latina demuestra que las democracias no se pierden de un día para otro; se erosionan gradualmente, en nombre de causas aparentemente nobles, hasta que ya es demasiado tarde para reaccionar.

Salvar a Colombia del comunismo no es una consigna exagerada; es una responsabilidad política. Implica defender las instituciones, respetar la separación de poderes, y no ceder ante proyectos que, bajo la promesa de justicia social, terminan sacrificando la libertad.

Elecciones decisivas

El próximo 31 de mayo, en la primera vuelta presidencial, los colombianos tomaremos una decisión crucial. Hoy, el senador Iván Cepeda es el candidato de la izquierda respaldado por el Pacto Histórico, y uno de los protagonistas de la contienda electoral.

El compromiso de quienes defienden la Democracia y las libertades es participar, decidir y actuar en las urnas, porque cuando un país pierde la libertad, recuperarla puede tomar generaciones.

Un país sin tradición única

Colombia no es un país de tradición política homogénea. Durante gran parte del siglo XX fue gobernada por el Partido Liberal Colombiano y el Partido Conservador Colombiano, dentro de un sistema democrático que, con todos sus defectos, ha garantizado alternancia y libertades.

La elección de Gustavo Petro en 2022 marcó un cambio histórico como el primer presidente identificado con la Izquierda. Sin embargo, ello no implica necesariamente una transformación definitiva en la identidad política del país, sino una expresión democrática de ese momento.

El factor Congreso

Tras la reciente configuración del Congreso, todo indica que no habrá un vencedor en primera vuelta. La Derecha llega dividida con dos candidatos, y lo mismo ocurre en la izquierda, lo que no garantiza un triunfo directo para ninguno.

La clave: La unidad

Sin embargo, es de esperarse que, de cara a la segunda vuelta, todas las fuerzas de Derecha y de Centroderecha se unifiquen en torno al candidato que avance, para asegurar una victoria que preserve nuestra Democracia. Es necesario.

El papel del Centro

Es claro que la Izquierda, por sí sola, no gana; a lo sumo mantiene una base cercana al 30%, y buscará atraer a sectores del Centro. El Centro, aunque participa en esta contienda, no define por sí mismo el resultado, pero puede inclinar la balanza.

Por su parte, la Derecha y la Centroderecha conforman un bloque sólido que, si actúa de manera unificada, puede derrotar al oficialismo. Las dirigencias de los partidos tradicionales, junto con sus bancadas parlamentarias, son conscientes de lo que está en juego.

Lección final

Hoy Cuba vislumbra una luz de esperanza al final de un túnel, de más de seis décadas de comunismo, un modelo fracasado en distintas partes del mundo. Colombia no debe correr ese riesgo ni repetir esa historia.

Colombia no puede equivocarse. La Patria, la Democracia y la libertad están por encima de todo.

Sigamos viviendo en libertad, defendiendo la Democracia. A Colombia hay que salvarla del Comunismo.